Noche hospitalera

Esto me pasó hace unos pocos días. Me ha parecido interesante el descubrir que en los hospitales -al menos el que me tocó- no disponen de prospecto para la mayoría de fármacos más comunes, ya que al parecer los administran a granel. O al menos, no disponen de los que me iban a inyectar a mi

Te voy a contar un caso que me sucedió hace dos días. Llevaba ya uno sintiéndome algo alterado, con picores generalizados en la piel por todo el cuerpo.

Cuando al segundo día me llené de granos ya no tuve la menor duda: Algo de lo que había comido en días anteriores me había sentado mal. Los picores eran bastante intensos y cuanto más me rascaba, más me picaba todo y mayor cantidad de granos me salían. Incluso muchos se habían unido y formaban ronchas.

Incluso noté que algunos conocidos mantenían una distancia de seguridad, no fuera a ser algo contagioso.

Como no soy muy amigo de los medicamentos, me resistí a tomar nada, a ver si se me pasaba. Pero ese día de madrugada me desperté con mucho calor y unos picores tremendos en la espalda, vientre, extremidades, hombros, cabeza… me picaba todo. Y mi aspecto era el de una persona que tenía viruela o algo parecido.

Eran las 4:30h de la madrugada y me quedé de pie algo desconcertado, no sabía que hacer. Al intentar moverme me dí cuenta de que estaba algo mareado, bien porque aún estaba medio dormido o por que lo que fuera que tenía, me estaba afectando de forma más seria.

Hospital Central de Asturias

Que quede claro que no me gustan los hospitales, jamás he estado ingresado en uno y habré ido al médico una docena de veces en mi vida, pero ante la tesitura de que me diera un “telele” y nadie se diera cuenta hasta que fuera demasiado tarde, me asusté y decidí vestirme, coger el coche e ir a hacer una visita al servicio de urgencias del Hospital Central de Asturias, primero por distancia y segundo porque sabía a ciencia cierta que estarían de servicio.

Era la madrugada del jueves al viernes y toda la planta estaba prácticamente vacía, con tan sólo un señor mayor en una silla aspirando oxígeno -junto a la que supuse sería su hija- y el que suscribe este documento. No había nadie más. Los médicos de guardia, enfermeras y auxiliares se encontraban tertuliando tras uno de los mostradores, imagino que para hacer más ameno el turno nocturno.

Me hicieron pasar a una solitaria sala de espera y tras solo media hora de amodorramiento, me atendió el médico, un chico joven (menos de 40). Me miró los granos, la lengua y me dijo que me iba a recetar un corticoide, que seguramente era una reacción alérgica a algo que había comido (que sagaz, pensé, hasta ahí ya había llegado yo).

- ¿Corticoide? Eso es cortisona, ¿No? No me hace mucha “gracia” la cortisona, creo que no es nada sana -le espeté.
- Ya, pero es lo que hay para estos casos. Además por una sola dosis no pasa nada, no te preocupes. Espera en la sala que te llamarán para administrarte el medicamento.

Con bastantes dudas volví a la solitaria sala. Oía al médico que me atendió y a las otras personas charlar tras el mostrador a pocos metros de mi (¿Porqué me hacían esperar si no había nadie más y aparentemente no estaban haciendo nada?), así que tras otros 30 minutos de espera me quedé medio dormido. Ya eran las 6 de la mañana del viernes.

Me desperté observando mi mano. La miré con detenimiento y comprobé que -al menos de momento- los picores y los granos habían desaparecido. Podía ser una señal o tal vez no, pero yo aún tenía muchas dudas en tomar ese medicamento. Decidí que me llevaría las pastillas o el jarabe o lo que fuera que me recetaran y ya me pensaría qué hacer en cuanto viera el prospecto y las contraindicaciones.

- Herminio, ya puede usted pasar -me dijo una enfermera.

Pasé por delante del chico-médico que me atendió antes y del resto de tertulianos del mostrador -unas 6 ó 7 personas- con medio saludo somnoliento. La amable enfermera me introdujo en una sala contigua. Se me abrieron mucho los ojos cuando observé que no tenía una, si no dos, repito, DOS inyecciones preparadas para ponerme. Con las pastillas tenía alguna duda, pero inyectarme en la vena un fármaco no entraba en mis planes inmediatos.

- ¿Me vas a inyectar?
- Si, claro -dijo ella.
- ¡Pero esas son dos inyecciones!
- Claro, una es el antiestamínico y otra el antiinflamatorio, siéntate aquí y remanga el brazo.
- Vale, pero antes me gustaría saber que llevan
-mi mente estaba trabajando a toda velocidad, ya que un antiinflamatorio y un antiestamínico no me iban a curar de nada, tan solo era algo paliativo, puesto que mi vida no corría peligro alguno. Me picaba la piel, pero nada más.
- ¿Cómo que qué llevan? Ya te lo he dicho, un antiestamínico y un antiinflamatorio.
- Ya, eso ya lo he oído, pero lo que quiero saber es qué componentes llevan, que composición.
- ¿Composición? ¿Quieres leerte el prospecto completo?
- Pues sí, me gustaría echarle un vistazo.
- Espera un momento
-me dijo.

El grupo-tertuliano de antes estaba a menos de 4 metros y no pude evitar oír decir a la enfermera: “A ver, chicos, Herminio quiere saber que llevan las inyecciones“. Noté un cierto revuelo, así que me quedé en el quicio de la puerta esperando con las manos en los bolsillos para intentar transmitir algo de tranquilidad. Se me acercó apresuradamente el médico y me soltó a bocajarro:
- A ver, ¿Qué es lo que ocurre? (más que pregunta parecía una afirmación), ya te dije que lleva clorferamina, ese es el principio activo.
- Ya. ¿Y no lleva nada más?
- No, nada más. Bueno, los excipientes.
- Pues yo quiero saber que excipientes o que otras cosas lleva
-todo ello lo dije en tono amable, con las palmas hacia arriba y encogiendo los hombros, ya que lo único que pretendía era saber los ingredientes de las inyecciones.

Otra enfermera me habló desde detrás del mostrador:
- ¿Pero porqué no te las quieres poner? De todas maneras si no quieres  la inyección no hay nada más que hacer, firmas el alta voluntaria y te vas.
- Mira, esto es solo paliativo, para bajar la hinchazón y quitar los picores, por lo que no va a  pasar nada si no te las pones, pero seguramente te va a seguir picando unos días -añadió otra enfermera.
- A ver, yo si me las quiero poner, pero antes me gustaría saber qué llevan, al fin y al cabo me lo vais a inyectar en las venas, ¿No?
-razoné yo.

Me había ido desplazando mientras ellos me hacían preguntas y también las hacía yo, así que me vi delante del mostrador enfrentado a las siete personas del otro lado que me miraban entre furibundas y sorprendidas. Entonces no me di cuenta, pero al parecer yo ya había tomado la determinación de no ponerme esas inyecciones. Por otra parte la situación no era agradable, ya que entre todos me hicieron sentir un “buscalíos”, estaban muy a la defensiva.

- Pero bueno, no pasa nada -intenté parecer tranquilo- lo único que quiero ver es el prospecto para echar un vistazo a los ingredientes de esas inyecciones, porque tampoco me habéis dicho que efectos secundarios pueden tener ni nada, ¿Tan raro es que pida el prospecto de un medicamento?

La "frigolavadora" era parecida a esta (en realidad se llama "armario dispensador automático de medicamentos)

- No podemos dejarte el prospecto porque no lo tenemos, esas inyecciones salen de esa máquina de ahí -señaló hacia una especie de “frigolavadora” detrás de ella- y no vienen con ningún prospecto.

- Bueno, pues como comprenderéis, si no puedo saber qué llevan esas inyecciones, no voy a dejar que me pongáis ninguna -respondí.

- Pues si no te vas a poner las inyecciones, ¿A qué has venido? -me contestó otra enfermera. No respondí porque no tuve tiempo con el bombardeo de preguntas y malexplicaciones, pero la verdad es que tenía toda la razón, si la única solución que tienen es inyectar fármacos ¿Para qué voy? Al parecer no tenían ni una miserable crema o un tónico calmante.

- Pues no pasa nada -me dijo una señora-médico que parecía la más autoritaria del grupo, repitió lo que ya dijo antes- firmas el alta voluntaria y te puedes marchar.

Así que firmé y me fui por donde vine. Entiendo -aunque no comparto- ciertas actuaciones de los facultativos en los hospitales, por ello a pesar de percatarme de que me hicieran firmar primero el alta para posteriormente escribir de su puño y letra el motivo del alta voluntaria, no dije nada (normalmente a lo que firmas no se le añade texto).

Tampoco insistí cuando dije que quería poner como motivo de mi negativa a ponerme las inyecciones, el que no había podido ver el prospecto del fármaco. Me respondieron que “eso no hacía falta ponerlo”. Di las buenas noches y salí.

Lo que deduzco de mi “noche hospitalera” es que cuando la gente acude al médico, no le pregunta por posibles efectos adversos de los fármacos ni por componentes, ni nada, simplemente ponen de manera ciega su salud en sus manos.

De otra manera no me explico esa tensión y preocupación por pedir algo tan “extravagante” como era el prospecto del medicamento que iban a inyectar en mi sangre. Espero que a partir de esa noche, al menos alguien se preocupe de imprimir los datos de esos medicamentos por si los pide algún paciente.

EPÍLOGO

Pues sí, hay un epílogo con final feliz en esta historia, afortunadamente para mi.

A punto estuve el viernes, de visitar una farmacia en más de una ocasión a ver si me daban algún remedio, ya que en determinadas horas del día los picores en la piel eran atroces. Tenía que hacer algo, pero no sabía muy bien el qué.

Yo estaba casi tranquilo, porque presentía que tarde o temprano mi cuerpo ganaría la batalla. Además salvo los picores, me encontraba muy bien físicamente, pero esos picores en piernas, manos, espalda, cabeza, etc.. eran intensísimos.

Prestando atención me di cuenta de algunos puntos clave:

  1. Mi estado anímico influía directamente sobre el escozor que sentía. Si me alteraba, el picor aumentaba exageradamente.
  2. Los picores se intensificaban casi siempre a las mismas horas, como cuando existen episodios cíclicos de fiebre en una gripe (la fiebre suele aumentar y descender siempre a las mismas horas). Descubrí que la intensificación de los picores se producían a las horas de las comidas, no se porqué ya que aún no se si lo que provocaba esa reacción en mi cuerpo era un químico o algún tipo de bacteria.
  3. Encontré un remedio mágico para el picor: El frío. Me di cuenta de que el incremento de temperatura hacía aumentar exponencialmente los picores (en la cama sobre todo), mientras que el frío los calmaba de forma radical.

Por lo tanto el mantener bajo el agua fría las manos, fue como encontrar el santo grial, en serio. La primera vez que metí un rato las manos bajo el agua helada del grifo, fue un momento casi orgásmico, puesto que la sensación de irritación era insoportable y cuanto más me rascaba, más intenso era el picor, que desapareció como por arte de magia con el agua fría.

Hice un ayuno corto de 24 horas, ya que si los picores aumentaban cuando ingería alimento, imaginé que el no comer podría ser de gran ayuda, como finalmente así fue.

También intuí que debía ayudar a mi cuerpo aumentando las defensas, pero sobretodo oxigenándolo. Ese calor en la piel a causa de los picores me ayudó a decidirme a salir a correr un rato al frescor de la noche del viernes. Se que no es muy normal hacer footing a las 2 de la madrugada, pero créeme que esa noche dormí como un bendito.

El sábado los picores remitieron hasta niveles más que tolerables y hoy domingo ya habían desaparecido casi en su totalidad.

Fin de la historia. Me alegra haber vivido todo esto ya que ahora conozco un sitio donde tengo que tener cuidado con la comida que me sirven y he aprendido unas cuantas cosas de primera mano sobre el sistema sanitario español. Gracias.

Por cierto, ahora lo que tengo son unas tremendas agujetas. (LECTURAS: 1509)

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19 Responses to Noche hospitalera

  1. Pablo says:

    Hola, mi nombre es Pablo y soy estudiante de 5º de Medicina.

    Comparto ese afán por entender lo que te meten en el cuerpo, o lo que nos metemos nosotros mismos a través de la alimentación por poner un ejemplo. Porque en el momento en que perdimos ese conocimiento, perdimos parte de la soberanía sobre nuestro propio cuerpo, lo cual, a mi entender, es cosa grave.

    Uno de los grandes problemas de la sanidad occidental, desde mi punto de vista, es la deshumanización del paciente. Como he visto en algún comentario por aquí, el tratarlo cómo si fuera un objeto, un número, una máquina al que se le ha roto una pieza, etc.

    Por desgracia, pocos profesores en la facultad nos hablan de esto o tienen esta visión de la medicina. La mayoría te intentan inculcar un saber académico sin pizca de reflexión, sin pizca de habilidad, de sensibilidad, de compasión…

    Aun así, creo que si tienes la paciencia, y la cabeza lo suficientemente dura para resistir todo tipo de embates sociales, se pueden llegar a aprender y a valorar en la práctica médicas esas cosas tan importantes y esa curiosidad.

    Hablando de la curiosidad. No deja de ser curioso, aunque me repita, que en los colegios, en los niños pequeños se valore tanto, y luego, a medida que crecen, y ya no digo en la Universidad, y menos aun en la práctica laboral, ya no se contemple como una opción sana…

    Afortunadamente siempre hay luces en la historia y las sigue habiendo en el presente que te muestran que otros valores son posibles, y además existen en muchas personas.

    Saludos y gracias por este blog.

    • Mino says:

      Muchas gracias a ti. El ver que un estudiante de 5º de medicina tenga esas ideas y esa forma de pensar, me hace albergar la esperanza de que aún tendremos posibilidades como raza :)
      Un saludo,
      Mino

    • varín says:

      Muchas gracias por tus palabras;

      Por si te parece que te pudiera resultar interesante, te dejo este enlace a una página en la que intento recopilar lo que voy viendo del trabajo de biodescodificción, o más exactamente de las conferencias sobre ello por Enric C. y compañeros;

      Creo que a cualquiera del mundo de la salud le puede resultar de utilidad ( en mi parecer a cualquier persona que desee tomar las riendas de su vida ) en su labor terapéutica.

      Abrazos

  2. varín says:

    Hola,
    este comentario quizás debiera ir en la entrada Ya no tendrás nunca más SIDA,,

    aunque para que se comprenda el porqué hay gente que desea leer los prospectos –aunque estén falseados, claro–:
    cito:
    “Se tragaron nuestra historia, el gancho y el sedal”, escribió en un correo electrónico el Director de Investigación y Desarrollo de la empresa farmacéutica Pfizer, después de haber presentado con éxito el nuevo fármaco contra la artritis Celebrex ocultando los efectos secundarios que aparecen en la propia investigación de Pfizer.

    Pfizer había decidido hacer caso omiso de las advertencias de otros empleados y de un consultor externo sobre los peligros de “informar solo de forma selectiva” sobre los datos obtenidos mediante los ensayos clínicos de este fármaco. El Director Médico de Pfizer admitió que le habían dado a los resultados clínicos “un masaje de datos” porque era la única manera de que el nuevo medicamento “pareciera mejor” que los ya existentes. De hecho, Pfizer y su socio, Pharmacia, presentaron los resultados empíricos obtenidos de únicamente los seis primeros meses de un largo estudio de un año en lugar de presentar los datos obtenidos en la investigación completa.

    Y aún le puede parecer mal a alguien que queramos saber ( dentro de lo poco que no ocultan y tergiversan ) lo que pone en un prospecto o en cualquier otra cosa????
    O quizás es que están de acuerdo con The Deliberate Dumbing Down of America y otras estrategias para que todos balemos al unísono mientras vemos el fútbol???

    [ fuente de la cita ]

    Abrazos

  3. Esto te explicará algunas cosillas, querido amigo:

    http://sombrasbaul.wordpress.com/2011/08/30/el-blue-beam-como-donde-y-cuando/

    La frase clave de tu excelente texto es para mi:
    “¿Y para qué (coño) has venido entonces (capullo)?

    Bueno, no es exactamente así, pero jejeje….

    Abrazos, espirales, sigue observándote tan bien

    Miguel

  4. varín says:

    Hola,

    sinceramente me alucina que el Dr que se permite comentar alegremente aquí ( claro que tod@s podemos comentar, pero tratamos de hacerlo desde la honradez, la objetividad ( nos guste o no lo que veamos ), desde el sentimiento también, pero sin querer imponerlo,, y no alegremente en el sentido de decir cualquier tontería sin justificarla adecuadamente o probarla de alguna manera ) ,

    me alucina digo, que no sea capaz de admitir ( si es que eso de “Dr” tiene algo que ver con lo que podría parecer ) que lo lógico es que en el hospital cualquier medicamento que se usa tenga en algún lado su prospecto ( si es en masa la compra, pues se pide o se compra uno pequeño para tener todos los prospectos a mano para poder leerlos ( para empezar por los facultativos, y por supuesto cual cliente ( y eso es lo que somos cuando allí vamos ) que así lo solicite ).
    Además el suponer a todo el que no sea Dr, la incapacidad para leer y poder sacar algo en claro de un prospecto, deja en muy mal lugar al que viene a insinuar que el que pide un prospecto para leerlo antes de decidir si va a usar o no el medicamento en cuestión es un mediocre lector de revistas basura, o peor , a lo mejor su intención es insinuar que es un analfabeto, real o funcional,, en vez de verlo como un avance en la capacidad de las personas de informarse y de querer participar activamente de sus vidas,, cosa, claro, que las facultades que forman a esos y otros profesionales de diversos ámbitos no desean.

    No me extrañaría que un tal Dr, creyera , por ejemplo, que la “biblia de la psiquiatría” ( quiero pensar que sabe a qué me refiero ), creyera “a pies juntillas” que las “enfermedades” ahí ilustradas son reales y no meras invenciones por la causa de casi siempre ( poder y dinero ( control ( como el pastor gusta de controlar las ovejas))).

    Bueno, si el único Dr que comenta, lo hace así,, como dirían los católicos “que dios nos pille confesados” ¿no?

    Abrazos y un sincero deseo de que no tenga que sufrir ningún tal Dr de esos su propia medicina en carne propia o cercana.

  5. emefese says:

    Hay unas bolsas de gel que se congelan para poner en momentos de fiebre y ayudar a bajar la temperatura. También son relajantes al ir cambiándolas de sitio, ya que en un mismo lugar es excesivo el ‘fresco’ que se siente. Incluso sirven para golpes inesperados con inchazón. Son baratas. Te recomiendo tener una en el congelador de la nevera.

    Saludos. (Y que no tengas que ir nunca más a urgencias en un hospital)

  6. DrPitbull says:

    Conclusión: desde ahora vas a tratar los problemas de salud de tu familia segun los consejos de la revista COSMOPOLITAN. No se puede discutir fundamentado en rumores, comentarios de verdulería, etc. Pura CONSPIRANOIA. (PD: te sugiero recurras a la justicia ante eventuales casos de mala praxis)

    • Bego says:

      Perdón? Esos niños que hoy ya son mayores y muy sanos aunque me arrepienta de no saber antes otras muchas cosas, como los efectos secundarios de las vacunas que llevan puestas, son mis dos hijos. Con esto te puede quedar claro que no hablo por rumores o verdulería, sino por mi propia experiencia.

      De la revista, te diré que no recuerdo los años que pasaron desde la última vez que he tenido una en las manos, sinceramente, ocupo mi mente y mi tiempo en lecturas más productivas, pero quizá tu si me puedes hablar de ella no?

      Por tus comentarios, intuyo y espero, no eres médico ya que de otro modo, favor les haces a tus colegas hablando por hablar y perdona pero lo tuyo si parece de verdulería.

      De que justicia me hablas, de la que ampara a los médicos ante cualquier error que cometan? Por favor….
      Un saludo

  7. ana says:

    Y, mira, ya que estoy en eso de los profesionales, tengo que reconocer, y pese a mi compleja sorpresa, que sí, que cada vez van habiendo veteranos de la vida en ese sector que cada vez reconocen más y más cosas… tanto a nivel sensorial como sensitivo, como reconocer que ya no sólo somos cuerpo, sino además espíritu… En fin no prosigamos porque igual acabamos en el departamento de los psiquiáricos, donde jartan, emborrachan, a puñaos con pastillas a los enfermos con tal que de éstos no den problemas y estén tranquilos… sí, así es amigos… y me pregunto, no será que eso de estas terapias pastilleras ya está en pleno declive… pero es que esto es impensable y más cuando los laboratorios están y se han quitado del medio a todo o casi todo el personal y han puesto megamacrocomplejos pastilleros, o sea, ciudades enteras de robots, los cuales ellos, a tantos millones la hora escupen grageas… por dios.
    Hay que entrar en otras sendas amigo, y lo siento, pitbull, pero me has saltado al cuello imaginariamente, y por ahí no entro. Porque lo que se necesita, precisamente, es una mayor y mejor humanidad. Eso de la sanidad, es una industria como otra cualquiera, y ya sabemos cómo están las industrias ¿verdad? Pues eso: es simple y llanamente una industria. Eso de los códigos deontológicos o como lógicamente quieran llamarse, yo creo que muchos ya están proscritos al olvido: la rutina del enfermo, la rutina de los tratamientos… la rutina de la rutina…. y “Llévese este saco de papelicos que en la botica se los cambian por botes llenos de pastillicas”. Eso, por lo menos consuelo, no les falta: pastilla por la mañana, a la media hora, otra para que no tenga incompatibilidad, a la hora del bocata (prohibido el bocata) otra pastilla, antes de comer otra pastilla, después de comer otra pastilla, a media tarde, otra pastilla, y antes de dormir: por lo menos dos una para conciliar el sueño, otra para olvidar lo efímero y cruel del montaje de este mundo-concierto y otra más para equilibrar ambas.

    Un cordial saludo, amigo pitbull, gracias por agüantar-me

  8. Dominique says:

    Sólo saco en claro que la palabra “cortisona” no me gusta nada. Por desgracia conozco bien la rutina de los hospitales pero he de decir que tanto en San Pau de Barna y en Alcañiz nos atendieron siempre muy bien y cuando pregunté algo siempre me explicaron y sólo una vez tuve un problema. Ahora bien, estás en tu derecho de preguntar qué lleva tu medicación y también la enfermera y médico de no decírtelo. Ya sé que es un problema y espero que estes respuesto del todo.
    Abrazos

  9. ana says:

    Apreciado doctor pitbull (nombre bien escogido), ¿negarás que la medicina, que las consultas, que los hospitales no son un negocio? Por favorr…
    Eso, aparte de los buenos o malos profesionales, hablando en términos de medicina, o cualquier otro sector, porque esos sectores se suelen denominar profesionales.
    No creo por otro lado que Mino esté tratando de sembrar un pánico, uyy qué pánico, por dios. La verdad, muchas veces pensé que antes me sometería a un tratamiento por parte de un veterinario amigo que no someterme a oscuras a cualquier tratamiento en cualquier hospital u centro.
    Los ciudadanos no son idiotas y no tienen por qué saber que los excipientes son tales o cuales, pero es que los excipientes son a lo mejor la retortija de su buena madre salida de laboratorios, que ya más que sospechosos están todos bajo la mira de que, realmente, lo único que buscan en lucro, lucrarse, y jamás sanar, porque de hecho, lo que sanan son los Cuerpos, los organismos, nuestros cuerpos benditos y no las retortijas que nos meten, que son para amortiguar, igual hasta prolongar en el tiempo la duración de una vida compuestocelular, pero nada más, amigo, nada más.
    Y sí, deberíamos todos preguntar qué carajo nos meten en el cuerpo, qué carajo meten en el cuerpo de las criaturas, que más que médicos es una maldita itv con un control absurdo de vacunas, que muchas veces lo que hacen es, nada más, que experimentar con ellos. Lo siento, eso es lo que creo, eso es lo que pienso y eso es lo que siento, valga la redundancia.

    Por tanto decir que se crea el pánico por este post me parece lo más ridículo y absurdo que jamás uno pueda pensar. Cierto que la contra-prensa de la prensa oficial, y luego la prensa que se dedica a embolicarlo todo es un lío y una s.m (santa mierda), pero que cada cual saque sus conclusiones, amigo, en primer lugar porque: las vacunas fueron y son un negocio muy reluciente, se ha vacunado tanto que ya el cuerpo no sabe qué hacer frente a qué circunstancias… y es que las circustancias, amigo, están cambiando totalmente, ya no son virus ni bacterias, ahora es la nanotecnología y la bioingeniería… ¡Niégalo! si te sientes con fuerza, y niega, además que eso de los médicos y sus cohortes: los laboratorios, de los cuales hasta muchos recibieron regalos, premios y otras cosas son un negocio de pm (puta madre) y así, todos… con unas bolsas-paquetes de botica que te caes patrás, sobre todo ya cuando muchos ya cruzaron la frontera de los 60 (años virtuales biológicos). Lo que tendría que pasar es que realmente esta sociedad macroengañosa se dedicase a fabricar alimentos y elementos contaminantes, cancerígenos, enfermantes, deprimentes y demás …entes, entonces, francamente, yo creo que esos centros existirían, sí, pero para las urgencias auténticas o para remiendos de última hora, porque al fin y al cabo, amigo, niega que una operación es un tijeretazo o un bisturetazo y luego costura, que del resto ya se encarga el cuerpo, claro, siempre tendrán que haber los antibióticos básicos, pero para eso nació el señor Pasteur, de cuya memoria o recuerdo virtual, actual, ya no queda, absolutamente, nada de nada.
    Cordiales saludos amigo,que esto es mi punto de vista, sólo eso: mi punto de vista, mi opinión, una opinión personal y subjetiva entre siete mil millones de puntos de vista más.

  10. DrPitbull says:

    En principio, no hay razon alguna para dudar o sospechar de cualquier médico matriculado de institución pública o privada de salud que se supone arbitra todos los medios legales para contratarlo. Sin perjuicio del derecho a ser informado de todo paciente, el ciudadano comun obviamente no está capacitado para evaluar, juzgar, cotejar, etc, una propuesta terapéutica. Así como un médico no se encuentra en condiciones de discutir con el arquitecto, o el abogado, contador, etc. Claro que puedes negarte a ser tratado o medicado. Hay razones religiosas, o las que quieras. Pero quiero que sepas que en caso de vida o muerte la ley contempla esa circunstancia por lo que el médico podría actuar sin Consentimiento Informado, previa solicitud al Juez (caso de testigos de Jehová que requieren transfusiones de sangre, etc.)…Pero sin profundizar en casos aislados, no está bien sembrar el descontento social (pánico a veces) haciéndole pensar a la gente que los hospitales estan cargados de médicos perversos con ganas de envenenar pacientes (por acción u omisión). Esto es una moda impuesta por el periodismo “enciclopedista” codiciosos de vender “carne podrida”, hoy opino de economía, mañana opino de política internacional, pasado opino de cocina mediterranea… y sigo. Zapatero a tus zapatos. Saludos

    • Bego says:

      Primer caso:
      Niño de 4 años: Acudimos a su pediatra con los labios abiertos y sangrantes a cada gesto como si se los cortaran con un bisturí y las uñas de las manos levantadas hasta la mitad.
      Diagnóstico: Labios ariados por el frío y uñas levantadas por escarbar en una zona de arena para juegos que había en el colegio. (yo le comento esa posibilidad y la confirma).
      Tratamiento: Una crema para los labios y nada para las uñas porque crecerán y saldrán bien.
      Dos días después, el niño sigue igual y decido llevarle a otro pediatra para tener otra opinión.
      Diagnóstico y a dos metros del niño: Ese niño tiene un hongo en los labios!!!.
      Pues no sólo lo tenía en los labios, sino en toda la boca por dentro y como no, las uñas tenían también hongo.
      Resultado final: Hongo provocado por un jarabe que su pediatra le había recetado para curar un problema de anginas, (jarabe Pantomicina, jamás olvidaré ese nombre).
      Segundo caso:
      Niña de 9 meses: No deja de llorar y se lleva las manos a los oídos, la llevo a su pediatra que la revisa.
      Diagnóstico: La niña no tiene nada pero tenla en observación y si persiste la traes de nuevo.
      Tratamiento: Un jarabe para el dolor.
      Día siguiente, la niña sigue igual y TAMPOCO tiene nada ese día en que la vuelvo a llevar.
      Mismo día por la noche, acudo a urgencias, la ve un pediatra que según toca su oido, la niña grita.
      Diagnóstico: Otitis media y su consiguiente antibiótico.
      En este caso el tratamiento no causó daños, pero una otitis media, no se produce de la mañana a la noche.
      Conclusión: Me queda claro que no debo confiar ni en médicos, ni en tratamientos sin saber que componentes llevan y sus efectos secundarios.
      La gran mayoría de los médicos cuando te recetan algo, acuden a su libro gordo y consultan que hay para determinados síntomas y te recetan el que les parece más adecuado y eso visto con mis propios ojos.
      No hay más alegatos Dr. Pitbull, juzgue ud. si hay o no razones para deconfiar de médicos y medicamentos.
      La experiencia de Mino, no creo que alarme a nadie, todos el que más o el que menos hemos pasado alguna vez por situaciones similares.
      Más bien, creo que todos tenemos derecho a saber que es lo que se nos administra, sea oral, intravenoso o cutáneo y si como usted insinua el PROSPECTO no vale como información sobre lo que te van a recetar, me pregunto porqué lo ponen.
      Si Ud. es un médico y tiene que acudir al arquitecto, el abogado y el contador, supongo que querra saber los detalles del proyecto y porque lo hace así y no de otra manera o utiliza unos u otros materiales no? Querrá saber lo que le cobra el abogado y como los alegatos que presentará en el caso y porqué? Querrá saber porqué el contador hace las cosas como las hace y no de otra manera no ?
      Pues en este caso creo que Mino hizo lo que todos deberíamos hacer, preguntar y saber que nos van a inyectar.
      Un saludo.

  11. ana says:

    Hola Mino, comparto contigo eso de no asistir a esos centros, porque para ellos es lo mismo que la carne que entra picada en la piel de los embutidos, o sea que ahí o te dejas totalmente o si no te vas a la calle, porque no está muy claro eso del derecho y sapiencia de los ciudadanos respecto a lo que van a hacer con sus cuerpos. Están en su plenitud de hacer lo que les dé la real gana, o eso, o “te largas” y no vuelves.

    Sobre la cortisona, lo que sé es que hay un tipo especial que es para las intoxicaciones y que se administra una vez vía inyección, eso lo sé porque he tenido que llevar a varios perros con la lengua como un botijo por haber tocado orugas de procesionaria, y si no los pillas a tiempo se gangrena y se cae el trozo de lengua o cosas peores si es que no llegas.

    El antihistamínico es para los picores, pero los hay externos en polvos o cremas.

    Lo que sí que no van a informar en absoluto es sobre la com-posición de esos elementos ya que salen de los laboratorios y allí hacen pues eso, lo suficiente para que a nosotros nos importe un carajo y seamos sus conejos de indias.

    Respecto a lo de los prospectos a gran escala, es cierto, esos medicamentos van así, tal cual, no llevan ningún prospecto porque ellos ya saben o tendrían que saber, no lo que llevan, sino para qué sirven y las reacciones que puedan tener.

    Primer fallo gordo, te tenían que haber preguntado si anteriormente eras alérgico a algo, qué habías comido, si tienes otras enfermedades graves pueden ser del corazón o renales, etc.

    Los medicamentos en grandes envases, o sea genéricos que se suministran en cantidades, no llevan prospecto alguno, lo sé porque estos de la perrera los compran por cajas y eso: no llevan ná de ná.

    Otro fallo grande: tus conocidos, ahí se demuestra cómo es la gente XDDDDD….. Eso no se pega, lo único que se podría pegar sería si fuese sarna, y aún y así, que no, que es muy difícil… XDDDD un Zero de lo más patateros para todos ellos.

    Espero que ya estés completamente aliviado. Y si no te has picado nunca con alguna ortiga, mejor que no lo hagas, sobre todo si es en el culo, porque yo en mi ignorancia juvenil, en una excursión, no tuve mejor lugar que ir a meterlo (el culo) encima de una ortiga…. y ya ni te cuento… creo que mejor preferiría los picores.

  12. DrPitbull says:

    Horrible tu nota. A la gente común le queda el concepto de que si no tienes prospecto no debes aplicarte un medicamento, ergo: si te lo sugiere el empleado de una farmacia (quien sí tiene el prospecto) te inyectas cualquier cosa. Y tú qué conocimientos tienes para evaluar un medicamento? …A TRAVES DEL PROSPECTO!!! Ese papelucho mentiroso que viene en la caja de remedios es una convención meramente administrtativa y orientadora del contenido. La verdadera información figura en los libros de farmacología SUMADO al cursado con prácticas hospitalarias con pacientes habituales (donde se comprueba, detecta, evalúa,se trata, etc.) Ni siquiera un Farmacéutico está en condiciones de suministrar una droga, jamas han visto un paciente con alguna probable complicación…pregunta a alguno si alguna vez palpó una hepatomegalia, por ejemplo. Repito, todo horrible.

    • Mino says:

      Y entonces, ¿Qué crees que debiera haber hecho? O mejor dicho, ¿Qué cosa tan horrible no debiera haber hecho?
      Un saludo,
      Mino

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